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LOS ORÍGENES
A mediados
del siglo XVIII, la familia Artacho, de reconocido prestigio como
cosechera de Cenicero, ya elaboraba, con las uvas de sus propios
viñedos, vinos de gran calidad. Su prestigio no sólo era conocido
dentro de la Vega del río Ebro, sino que más allá de esta zona se
ensalzaban también las cualidades de la producción de los Artacho, que
llegaban a diversos lugares de la geografía española.
Los datos
de que se dispone sitúan a los Artacho entre los primeros propietarios
de viñedos de Cenicero, aún cuando el único testimonio real lo
constituye la puerta de piedra que protegía una de sus fincas, "El
Cerrado", en la que aparece grabada una inscripción de 1799. Esta
puerta adorna actualmente la fachada principal de la bodega.
Dos años
después de haber obtenido la primera medalla de oro "por las grandes
cualidades de sus vinos de cosechero", la familia Artacho, junto a
Rafael Carreras, creó Bodegas Riojanas. En 1890, la viuda de este
último vendió su participación a los Artacho.
LA
TRAYECTORIA
El amor
hacia la vid y el fruto que de ella se obtiene, unido a la pasión por
conseguir unos vinos de calidad superior, "como los que llegaban de
Francia", hizo que estos pioneros de la viticultura creasen una bodega
que ya en aquella época se consideró como ejemplo a imitar.
Algunos de
los mejores profesionales de la época vinieron del país vecino para
colaborar en la construcción de unas instalaciones que eran fiel
reproducción de un "chateau" tradicional.
CON
VOCACIÓN DE
FUTURO
La
elaboración y crianza de los vinos de la primitiva bodega logró un
producto de alto reconocimiento que se servía en las mejores mesas de
España y el extranjero. Esa calidad, enraizada en la tradición, ha
conseguido el renombre de nuestros vinos a lo largo de estos últimos
decenios.
La
evolución de las ventas pasó de una dedicación prácticamente total al
vino a granel a la dedicación actual a los vinos embotellados de
reserva y gran reserva, que se ha convertido en nuestra más clara meta
futura.
El
crecimiento constante de Bodegas Riojanas, S.A. nos ha llevado a
adoptar distintos planes de inversión dirigidos a mejorar y
perfeccionar los sistemas de elaboración, crianza y envejecimiento de
nuestros vinos.
El último
de estos planes, contempla un ambicioso proyecto de expansión, que
culminará con una capacidad de crianza de diez millones de botellas y
la disponibilidad de treinta mil barricas de roble, que se unen a los
dieciocho tinos construidos en 1890 y las quinientas barricas de roble
originales.
La
actividad de Bodegas Riojanas, S.A. está basada, muy especialmente en
la calidad. En el momento actual, nos planteamos mantener los sistemas
tradicionales de producción y seguir aumentando la misma.
Por otra
parte, la meta en este segundo centenario de vida de Bodegas Riojanas
será la dedicación exclusiva a los vinos de Crianza, Reserva y Gran
Reserva, de modo que, aún duplicando las cifras actuales de venta, se
mantenga un nivel de calidad tan elevado como el de las grandes
bodegas del mundo, entre las que Bodegas Riojanas, S.A. ha ocupado un
lugar destacado en los últimos cien años.
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